EL ALMA DE LOS ÁRBOLES ESPAÑOLES
El
ingeniero y naturalista español Miguel Herrero Uceda impartió recientemente en
Madrid una conferencia “El alma de los árboles” en la que trató con cariño a
todas las especies vegetales, con especial dedicación a los árboles españoles,
mientras la poeta Amelia Penco recitaba poemas escritos por su hermana Elisa
Herrero, ya fallecida.
Impulsor
de la filosofía natural arboterapia, Miguel Herrero ha organizado en los
últimos años talleres de arboterapia para combatir la ansiedad, la insatisfacción
y el estrés que genera el mundo moderno y devolver el sentido positivo de la
vida.
MIGUEL HERRERO UCEDA
En
su charla Miguel informó que no es en Nebraska (Estados Unidos) donde se creó
la Fiesta del Árbol más antigua del mundo, pues se decía que nació en el año
1872. En Suecia se cuenta que la fiesta surgió en 1840 y que fueron los
emigrantes suecos la que la llevaron allí. Miguel dice que “confrontar
documentos históricos aportados desde diversos archivos, ha quedado demostrado
que la Fiesta del Árbol más antigua del mundo se celebró, por primera vez, en Villanueva
de la Sierra, un pueblo de Extremadura”, mi región natal, concretamente en el
año de 1805. En esta localidad vivía un sacerdote, don Ramón Vacas Rojo que inculcó
esta fiesta a todos los habitantes de la Sierra de Gata.
Según
las crónicas antiguas, don Ramón persuadido de la importancia del arbolado para
la salubridad, higiene, ornato, carácter, ambiente y costumbres decidió plantar
árboles y darle un aire festivo y abierto para extender esta iniciativa a todas
las poblaciones de la Sierra de Gata.
La
fiesta comenzó el 26 de febrero de 1805, Martes de Carnaval, con el repiqueteo
de las campanas Gorda y Mediana de la iglesia parroquial. Después hubo una
procesión hacia el Valle del Ejido y allí los vecinos se dedicaron a plantar árboles.
Así
la esencia del mundo mediterráneo es la encina, árbol emblemático de España, el
árbol nacional, nombrada más de 20 veces en El Quijote, que da como fruto, la
bellota con la que se alimentan en montanera, al aire libre, los cerdos de raza
ibérica que producen el famoso jamón español. Por eso en uno de mis viajes a
Egipto a un congreso internacional de turismo se nos pidió que cada participante
llevara el árbol típico de su país y yo planté una encina extremeña en los
terrenos del desierto cercanos de la Batalla de El Alamein, a unos 120
kilómetros al oeste de Alejandría, donde el británico Montgomery venció en 1942
al nazi Rommel.
El
naturalista Miguel Herrero tiene publicado el libro “El alma de los árboles”,
de más de 400 páginas y que ya va por su segunda edición y estudia en profundidad
las características de 40 árboles de España y del mundo, así como otro dedicado
a los niños titulado “Vive la Fiesta del Árbol”, los dos llenos de poemas
de afamados literatos españoles.




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